8M

|Por Ana Loredo|

Me gusta cuando grito 

Porque estoy presente en el país que habito. 

Cuando nos apoderamos de sus calles y avenidas 

En una procesión de hermandad y rebeldía

Y ante el ímpetu de nuestros pasos juntos 

La tierra tiembla a nuestro camino 

Mujer combativa marchando 

Eres la resistencia 

Con tu presencia huracanada 

Indomable e impetuosa 

En una marcha del dolor y la alegría 

Nos volvemos dueñas del espacio

Me gusta cuando mi voz se une a la de mis compañeras

Y ya no somos muchas 

Nos volvemos una sola 

Trayendo la primavera a México 

Y tiñendo la ciudad de morado 

Antes que las jacarandas florezcan 

Me gusta el grito sororo 

Que abraza en la distancia a nuestras hermanas 

Al decirle “no estás sola”

Y cuando las protegemos al grito de

“fuimos todas”

Por mí pinta, rompe, quema,

Por ellas

(Por Mara, Mariana, Ingrid y Fátima)

Después de todo, ¿de que nos sirven sus paredes, 

Sus monumentos e iglesias?

Sí mañana diez de nosotras seremos asesinadas 

Me gusta cuando gritamos 

Porque estamos vivas en el país que habitamos, 

Haciendo de nuestra presencia un desafío 

A aquellos que nos prefiere ver muertas antes que marchando 

Bisexualidad visceral

|Por Alejandra Montalvo|

Hay una criatura extraña en mi interior. Su nombre es Heliodoro y vive en mi estómago; entre jugos gástricos, enzimas y comida deshecha. Creo que este pequeño ser ya se acostumbró al movimiento intenso y continuo de mis órganos internos. A veces imagino que es un gusano hinchado y corpulento color rosado que se alimenta de mis miedos; que su platillo favorito son mis inquietudes cotidianas sabor a vergüenza con una pisca de culpa cristiana, auto exigencias y miedo al fracaso. Heliodoro el gusano es un glotón, por eso no me deja en paz y muerde con sus dientes uno de los pliegues que cubren mis intestinos para molestarme, para lograr que me doblegue de dolor. Qué tipo de criatura egoísta cargo en mi interior; hasta cuándo va a decidir cambiar de cuerpo y mudarse a otro lugar. Ojalá que salga estrepitosamente de mí, agujerando mi vientre, gritando desesperadamente por más comida a una habitación testigo de esta extraña escena de terror.  

Otras veces Heliodoro es un ser de luz, un pequeño avatar de piel azul turquesa, ojos grandes y negros, y labios color rojo sangre. Tiene la cabellera larga de un intenso tono negro. Su cuerpo está cubierto con joyas de oro y ornamentos florales. Huele a jazmín, la flor que me recuerda a mi infancia. Parece una diosa de la India: bella, pero al mismo tiempo aterradora. Es una pequeña Kali serena, adormecida por el aburrimiento, esperando la sangre que se le prometió en un sacrificio de guerra. Me da miedo verla a los ojos, me parece que están cubiertos por muchas pestañas que asemejan pequeñas serpientes color verde esmeralda. Cuando abre y cierra los ojos, parece que las serpientes danzaran en un ritual pagano. Cuando pienso en ella, en la versión hembra de Heliodoro, me siento incomoda, pero al mismo tiempo me lleno de vitalidad lunar. Trato de encontrarla en mi interior, pero ella se esconde. Creo que es tímida y le gusta estar sola. Prefiere verme sólo si yo decidiera hacerles caso a sus susurros, a su repetida propuesta de tirarme al vacío. 

Pensando en estas criaturas de mi interior, creo que Heliodoro gusano es Kali y Kali es el gusano. Lo puedo ver cuando pongo atención en el caleidoscopio que resulta de su corporalidad ambigua y extraña como una masa que se transforma de acuerdo con las circunstancias y el fuego que la funde y la moldea. Cuando por fin decido hacerle caso a la pequeña Kali y salto al vacío, se me revela que esos seres, esas encarnaciones pasadas son parte de mí y acepto calmada. Me siento en paz. 

25 de julio. Día de la mujer afrolatina, afrocaribeña y de la diáspora.

¡Hola! Un día como hoy en 1992 mujeres afrodescendientes se reunieron en República Dominicana para visibilizar sus luchas y crear estrategias de resistencia antirracista con perspectiva de género. A raíz de ello se instituyó el 25 de julio como el Día de la mujer afrolatina, afrocaribeña y de la diáspora.

Para conmemorar este día les compartimos el libro “Antología de mujeres poetas afrocolombianas, recopilado” por Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo.

En el siguiente link podrán encontrar el libro completo

RettaLibros

http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll7/id/15

Pensar la salud emocional como un acto de resistencia

|Por Nayeli Miranda|

La salud emocional y mental no es un asunto que solo compete a lxs psicólogxs y psiquiatras. Es responsabilidad de todo el mundo. Es casi imposible mantenernos estables (con o sin trastornos emocionales o mentales) cuando todo parece diseñado para “enloquecernos” : exigencias, dureza, antipatía, injusticias, crueldad y violencia; o porque cuando mostramos nuestras emociones somos unas “histéricas”.

¿Cómo no vivir con ansiedad cuando conocemos las cifras de feminicidios en México? ¿Cómo no caer en depresión cuando al ver las noticias pareciera que nunca existirá el bienestar? ¿Cómo crear nuestra autonomía cuando no respetan nuestro poder de decisión? ¿Cómo ejercer nuestra libertad cuando al primer acto “exagerado” que exprese nuestras emociones nos mandan medicamento? 

Una gran parte de los desencadenantes de los trastornos emocionales y mentales devienen de ambientes y experiencias hostiles y de violencia. 

Me pregunto… ¿el grado de exigencia en el trabajo que vivimos los milenial no es violencia laboral y no está estrechamente relacionado el incremento en los casos de ansiedad? Nombremos las cosas como son. Es cruel pensar que no hay una relación entre la crisis del capitalismo y el aumento de la violencia heteropatriarcal con el crecimiento de diagnósticos emocionales y mentales.  

La crueldad enferma. La injusticia daña el alma. El narcisismo quiebra y mata. 

Muchas veces siento que vivo en un mundo diseñado para destrozarnos y me parte el corazón. La insensibilidad hacia los trastornos mentales y emocionales me enoja y entristece. Es enormemente injusto. 

Yo sé que en una sociedad donde nos enseñan a no vivir nuestras emociones, empatizar parece que es difícil cuando es un instinto como seres humanxs. La empatía ha sido reprimida para servir al sistema capitalista heteropatriarcal. Nos enseñaron sistemáticamente a reprimir las emociones y aguantar la violencia mientras por dentro nos rompemos como cristales. En esta sociedad pareciera que las emociones son un estorbo, cuando son un sentido básico de comprensión del mundo. Vivir sin emociones nos deshumaniza. 

Suelto la crueldad. Suelto la idea de que la crueldad sea la ley universal. 

Cuidar de nuestra salud emocional es un acto de resistencia y es revolucionario. Debemos buscar una salud emocional y mental que apuesta la libertad y la autonomía de lxs individuxs. Por una salud emocional y mental con sentido comunitario. 

El amor, la compasión, la empatía, la paciencia y la compresión (con límites sanos para con nosotras y lxs demás) sana. Sanan las heridas que vamos cargando desde chiquitas. Y lo merecemos. Así que, tengamos miedo de sanar, porque duele, pero una vez que ocurra,  a pasos todo en nuestro interior irá para mejor. Y a pasitos, también el exterior, 

¿Por qué la salud emocional es un acto de resistencia? Porque al escuchar a nuestro cuerpo y alma, al vivir y expresar nuestras emociones, al ser genuinas, somos más empáticas, empezamos a romper los lazos que nos atan al capitalismo heteropatriarcal y resistimos a su principal objetivo: destruirnos. No nos van a destruir.