Pensar la salud emocional como un acto de resistencia

|Por Nayeli Miranda|

La salud emocional y mental no es un asunto que solo compete a lxs psicólogxs y psiquiatras. Es responsabilidad de todo el mundo. Es casi imposible mantenernos estables (con o sin trastornos emocionales o mentales) cuando todo parece diseñado para “enloquecernos” : exigencias, dureza, antipatía, injusticias, crueldad y violencia; o porque cuando mostramos nuestras emociones somos unas “histéricas”.

¿Cómo no vivir con ansiedad cuando conocemos las cifras de feminicidios en México? ¿Cómo no caer en depresión cuando al ver las noticias pareciera que nunca existirá el bienestar? ¿Cómo crear nuestra autonomía cuando no respetan nuestro poder de decisión? ¿Cómo ejercer nuestra libertad cuando al primer acto “exagerado” que exprese nuestras emociones nos mandan medicamento? 

Una gran parte de los desencadenantes de los trastornos emocionales y mentales devienen de ambientes y experiencias hostiles y de violencia. 

Me pregunto… ¿el grado de exigencia en el trabajo que vivimos los milenial no es violencia laboral y no está estrechamente relacionado el incremento en los casos de ansiedad? Nombremos las cosas como son. Es cruel pensar que no hay una relación entre la crisis del capitalismo y el aumento de la violencia heteropatriarcal con el crecimiento de diagnósticos emocionales y mentales.  

La crueldad enferma. La injusticia daña el alma. El narcisismo quiebra y mata. 

Muchas veces siento que vivo en un mundo diseñado para destrozarnos y me parte el corazón. La insensibilidad hacia los trastornos mentales y emocionales me enoja y entristece. Es enormemente injusto. 

Yo sé que en una sociedad donde nos enseñan a no vivir nuestras emociones, empatizar parece que es difícil cuando es un instinto como seres humanxs. La empatía ha sido reprimida para servir al sistema capitalista heteropatriarcal. Nos enseñaron sistemáticamente a reprimir las emociones y aguantar la violencia mientras por dentro nos rompemos como cristales. En esta sociedad pareciera que las emociones son un estorbo, cuando son un sentido básico de comprensión del mundo. Vivir sin emociones nos deshumaniza. 

Suelto la crueldad. Suelto la idea de que la crueldad sea la ley universal. 

Cuidar de nuestra salud emocional es un acto de resistencia y es revolucionario. Debemos buscar una salud emocional y mental que apuesta la libertad y la autonomía de lxs individuxs. Por una salud emocional y mental con sentido comunitario. 

El amor, la compasión, la empatía, la paciencia y la compresión (con límites sanos para con nosotras y lxs demás) sana. Sanan las heridas que vamos cargando desde chiquitas. Y lo merecemos. Así que, tengamos miedo de sanar, porque duele, pero una vez que ocurra,  a pasos todo en nuestro interior irá para mejor. Y a pasitos, también el exterior, 

¿Por qué la salud emocional es un acto de resistencia? Porque al escuchar a nuestro cuerpo y alma, al vivir y expresar nuestras emociones, al ser genuinas, somos más empáticas, empezamos a romper los lazos que nos atan al capitalismo heteropatriarcal y resistimos a su principal objetivo: destruirnos. No nos van a destruir.

17 de Mayo: Día Internacional contra la LGBTTTIQAfobia

«Yo rompo el silencio»

El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales; y, con el pasar de los años se ha ido involucrando a esta campaña la lucha contra las diferentes variaciones de la homofobia que nos han atravesado a toda la comunidad LGBT+.

A pesar de las diferentes propuestas y campañas que han tenido el objetivo de hacer un llamado a la justicia y la igualdad de derechos, el poderío heteropatriarcal mantiene una lucha sin descanso que intenta invisibilizarnos y callar nuestras voces. Estas acciones las identificamos con: leyes antiLGBT+ en distintos países, la continua discriminación a la disidencia sexual y los mecanismos de tortura mental y corporal, es decir, las conocidas terapias de conversión. 

Sin embargo, todas estas acciones son incapaces de eliminarnos del mapa. Tomando en cuenta el tema de este año “Rompiendo el silencio”, propuesto por el Comité IDAHO, se nos pide que alcemos la voz y sigamos luchando por nosotras, nosotres y nosotros. Por tener una libertad sexual, garantías y derechos individuales, por ser quienes somos sin tener que pasar por una salida del closet y ocultarnos de la sociedad. Para nombrarnos por quienes somos y hacernos visibles, seguimos luchando y no nos silencian. 

Escrito por Karen Fausto