Mentiras

|Por Kaomi Cárdenas|

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Me creí las mentiras
pero ya no más
Todo el tiempo me mintieron, desde niña me llenaron de mentiras
Me creí el clásico «calladita te ves más bonita»
Me creí que solo había súper-héroes
Me creí que mi fuerza era inferior
Me creí que yo debía jugar a la mamá

.


Cuando crecí aún seguí creyendo sus mentiras
Me creí que mi menstruación era un castigo, que daba asco, que esos días no pensaba bien y que mis llantos eran irracionales
Me creí que el matrimonio era el final feliz
Me creí que verdaderamente tenía la obligación como mujer de ser madre en el futuro
Me creí que no debía sentirme bien con mi cuerpo ni con mi rostro
Me creí que debía vestir, sentarme y hablar como una señorita
Me creí que hacer limpieza en el hogar era mi naturaleza
Me creí que había un problema en mí por el hecho de cortarme el cabello «como hombre» y no vestir ropa «de mujer»

.


Me creí todo
E incluso por mucho tiempo
me creí que debía agradecer que “al menos no me violaron”

.


Me creí sus mentiras
Pero ya no más
Ya no me las creo
Me he quitado la venda que me han puesto
He abierto mis ojos
Y ya no me creo que no debo luchar

.


Hoy empiezo a luchar contra todas sus mentiras
Hoy, junto con todas las que ya están hartas
Hoy luchamos y lucharemos hasta vencer.

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«Apuntes sobre ‘Lolita’ para quien esté pensando en leer la obra»

|Por Cristina Márquez|

La novela Lolita es una crítica a la pedofilia, a la cultura pop y a una época sumamente materialista de los EEUU.

Pero principalmente, Lolita es la historia de UNA SUPERVIVIENTE, de una niña que en una situación tan limitada y terrible, SOBREVIVE y escapa de un monstruo.

Yo quiero mucho a Lolita.

Lloré un montón con ella, y leyéndola es imposible no pensar en todas las Lolitas reales de la historia humana que a duras penas sobrevivieron (o no) a los Humberts asquerosos de la existencia.

La obra es un reflejo de la cultura de violación y del patriarcado con bisturí. Es mega dolorosa.

Lo importante es NUNCA comprarle el discurso romántico a Humbert.

Lo importante es ver la fuerza de la superviviente, y reconocer cómo se retrata el actuar de esos malditos monstruos, hombres pedófilos implacables.

LOLITA. NABOKOV VLADIMIR. Libro en papel. 9786075276663 Librería ...

Nunca permitan que les vendan el discurso de que es una historia de amor, pues es lo más alejado que puede haber de ello; el mismo Nabokov lo explica en la carta posterior al final de la novela, y lo mencionó en múltiples ocasiones en diversas entrevistas, nombrando a verdaderos monstruos pedófilos como ejemplo, que muchos no se atrevieron a nombrar, como Lewis Carroll, quien inspiró el personaje de Humbert.

El que se tenga una visión y una idealización errónea de la novela Lolita, en parte se debe a que, en su momento, la primera película que salió sobre ella, se encargó de sexualizar y formar una imagen en la cultura pop estadounidense de «Lolita» como un arquetipo independiente, que llegó a estar más allá de lo que retrató Nabokov en su obra, y que se siguió alimentando a través de los años, arraigándose más con la normalización de la hipersexualización de las niñas y/o la cultura de la pedofilia.

No dudo que tal arquetipo haya permanecido de esta manera, y no como crítica a través de la novela, debido a algo muy perverso que permanece y existe, no sólo en la sociedad estadounidense, sino en todo el planeta: no olvidemos que el patriarcado y el capitalismo, son sistemas de opresión universal.

Entrevista a Vanessa Osejos Cadena, parte II

|Por Nayeli Miranda|

2da parte. “Casi nadie sabe de esto…”

En esta segunda parte Vanessa nos comparte su experiencia a trabajar con mujeres que tomaron la decisión de abortar, mostrándonos los términos y las condiciones de violencia por las cuales las mujeres pasan bajo este sistema heteropatriarcal y neoliberal. Y, así mismo, se habla de las contradicciones que esto conlleva.

¿Cómo se configuraste el tema de tu tesis?

A mí me costó delimitar mi tema, sin embargo, tomar la decisión de hablar sobre aborto tiene que ver con que he sido activista pro-aborto durante mucho tiempo. En Ecuador tomé muchas capacitaciones para acompañamiento y aquí en Tijuana tuve la oportunidad de formar Las confidentas. Lo que me llamaba la atención es que compas me pedían información, se las daba y se echaban para atrás. Entonces me preguntaba: ¿qué pasa con las mujeres que sí toman la decisión de un aborto? Algo debe de ocurrir en su subjetividad.

Yo plantee lo que siempre dicen, ¿no? Mi hipótesis decía que las mujeres abortan porque no tienen dinero para mantener un niño, porque quiere seguir con sus proyectos de vida y la que no quiere ser madre. Pero, me tope con otras cosas.

¿Cómo conociste a tus informantes?

Primero trabajé con unas compas que ya estaban dentro del tema. Luego hice un llamado a las Bloodys, red de aborto seguro, y les dije que estaba haciendo una investigación y les propuse participar. Estuvo súper interesante porque al hacer ese llamado, mujeres accedieron, pero debido a que a nadie les habían contado su historia. Estaba súper chido. Así las conocí.

¿Con que mujeres trabajaste?

Mujeres de clase media trabajadora. ¿Por qué trabajadora? Son mujeres que son en cierta medida privilegiadas porque tiene acceso económico y a la información, pero que son mujeres artesanas, de nivel de preparatoria o profesionales que tiene que cruzar a Estados Unidos, es decir, obreras. La clase es muy importante porque delimita las respuestas que me dieron, si hubiera trabajado con mujeres con acceso económico para abortar en San Diego hubiera sido otra historia. Las mujeres con las que trabaje eran mujeres que día a día se ganaban la vida en Tijuana, y por supuesto, la clase influye en su decisión.

¿Qué encontraste al hablar con tus informantes?

Una parte de mis resultados fue encontrarme con muchas contradicciones, porque en este régimen capitalista neoliberal el orden de género está muy marcado. En la civilización el hombre blanco es el que maneja la empresa y la mujer es la que se tiene que quedar en la casa, eso lo dice todos los medios de comunicación.

La informante que te platicaba abortó por la vergüenza de ser madre soltera, y a la vez tuvo un proceso de agencia. ¿Qué pasa en esta contradicción? Que estamos regidas por el neoliberalismo sexual, es decir, tú mujer con acceso y privilegiada puedes ir hacer lo que quieras porque eres libre de tomar tus decisiones, hacer de tu cuerpo lo que quieras y tener las parejas que desees; pero si tú te sales de este régimen de castigamos. Allí esta la contradicción a nivel sexual y en todos los ámbitos, el capitalismo funciona así. Juega con la prohibición. A la vez que eres libre, te penalizan. Vives en una agencia y, sin embargo, estás en la sumisión. Esa es la manera en que las mujeres negociamos este sistema. Vivimos en una constante agencia y emancipación, no obstante, debemos retroceder.

Esto pasaba con esas mujeres, se asumía que tenían el derecho a abortar y lo hacían, pero lo guardaban.

El silencio del aborto

Esto tiene que ver con el título de mi tesis. Mi tesis se llama “Casi nadie sabe de esto…”, porque ellas me anunciaban que estaban contentas de encontrarse conmigo porque a nadie se lo contaron. Esto forma parte de un proceso de penalización social, a ellas les daba vergüenza hablar de eso. Accedieron a hablar conmigo porque necesitaban contarlo. Ellas nunca se sintieron mal, ellas se sentían mujeres agenciadas que tomaron la decisión sobre su cuerpo, pero a la vez hablar de eso les daba vergüenza. Es una contradicción súper grande que se vive todo el tiempo.

La contradicción es parte del capital, es lo que quiere hacerte: jugar con tus emociones. Las emociones están mediadas por el sistema capitalista. Es mentira que al tener acceso o podemos hacer, pero si lo hacemos se nos penaliza. Hay que pensar que esta contradicción está dentro de las estrategias del Estado y capitalistas, que apuntan cómo debe abortar una mujer.

¿Por qué una mujer decide abortar? ¿Qué pasa en la mujer cuando aborta?

Lo que tienes que saber es que una mujer que quiere abortar, lo hace. Sin embargo, hay que preguntarnos qué pasa durante el aborto. A las que somos privilegiadas y nos va bien podemos tener información. Entonces, la mujer que vence con estos miedos pasa por muchas cosas. Una de mis informantes me comentó que ella no estaba a favor del aborto, pero cuando ya estuvo en esa situación cambio de parecer.

Yo quería saber cómo fue la infancia de mis informantes, pues no nos crían igual y eso influye en la decisión. Al final en todas hubo un reconocimiento en cómo se construyó su rol de género y en la manera en que pasó súper violenta.  En ellas hubo un reconocimiento que fueron obligadas a ser mujeres, a atender a un hombre, atender a sus padres, y que vivieron un proceso de violencia muy fuerte a lo largo de su vida. Las mujeres de esta investigación abortaban para no ser victimas de esta violencia. Yo lo denominé el continum violencia, porque se podía replicar la violencia de la infancia con sus parejas. Sin embargo, ellas quebraban con este ciclo y decidían para no continuar con estos patrones.

Yo nunca pensé que una mujer abortaba por violencia. Ellas lo hacían para tener control de sus vidas, porque ellas abortaban para romper el continum violencia.

Abortar por violencia

Estas mujeres reconocían y denunciaban a un sistema patriarcal violento, heteronormado que está allí siempre asumiendo que puede violentar a una mujer cuando quiere.

Podemos hablar del pacto sexual que apunta Kate Miller. Cuando ingresas a un sistema de matrimonio automáticamente el hombre cree que puede violentarte, pero en este caso no es solo el marido, sino, todos los varones que se creen que pueden violentar a las mujeres. Pero estas reconocen que ya no pueden, ellas sabían que si seguían con sus parejas tendrían que seguir soportando la violencia y que algo les iba a pasar.

Entonces, ¿cuáles son las conclusiones alrededor de la decisión de abortar?

 Al final, las mujeres abortan para tener el control de sus vidas. Las mujeres reconocen lo difícil que fue tener el control de su vida y asumir una maternidad no deseada es volver a estar en un estado vulnerable. Ese es uno de los resultados.

Otro, es que ahora hay una maternidad súper consciente. Eso esta interesante, ya que a partir de su infancia reconocían qué implicaba ser madre. Me decían que querían ser una mamá sana, y sabían que en ese momento no iban a tener esa posibilidad para dar una vida digna a su hijo o hija. Ellas saben que la maternidad será deseada o no será. Allí esta el proceso de agencia y de concientización. No es solo es que a partir de la maternidad se realice a la mujer, sino que evalúa las implicaciones.

También abortan porque reconocen que las parejas que tenían en ese momento no solamente no eran hombres sanos, sino que no eran las parejas que deseaban. Eso forma parte de las contradicciones. Las mujeres, todas heterosexuales, buscaban un compañero en base a la imagen del hombre proveedor, que cuida, que se tiene que dedicar a la familia y que asume una paternidad responsable. Al final de cuentas, buscan a un hombre sano pero que cumpla con los roles que se han establecido, eso esta súper interesante, ya que al final las mujeres seguían deseando a una familia ideal.

Sin embargo, ¿qué implica una familia ideal? Mantener un sistema capitalista.

Para concluir, ¿legislar o despenalizar el aborto?

Yo no estoy a favor que se legisle el aborto, sino que, se despenalice. El aborto no debería estar en la ley. Legislar el aborto es entregarle al Estado nuestros cuerpos, y permitir que haga con ellos lo que quiera. Hay que pedir la despenalización total del aborto. No hay que hacerle juego al Estado. Y, hay que pensar que nosotras hacemos su chamba. Por ejemplo, la línea de aborto seguro, no se nos da ningún centavo y no sé si saben que existimos, pero nosotras estamos haciendo lo que el Estado debería hacer: acompañar a las mujeres y dar información.

Nosotras optamos por la despenalización social. Digamos que se despenaliza hasta las 12 semanas, pero las mujeres que siguen en el proceso de sentirse malas madres o tener que llevar una maternidad que no quieren tiene que ver con la penalización social. Lo que hay que trabajar es que legalmente se despenalice y que esto suceda socialmente.

Pensar que se puede legislar el aborto es pensar que se puede negociar sobre el cuerpo de las mujeres. Yo soy muy radical en esta situación, pero fue lo que salió en mis resultados.

Amor propio

|Por Abril Violeta|

¿Cómo conociste al amor propio? ¿lo conoces? ¿cuánto tiempo te dura el efecto? ¿qué método utilizas? ¿cómo lo sostienes ante el sistema patriarcal capitalista neoliberal? ¿qué tal el día? ¿hoy te viste al espejo o en el reflejo y te dijiste me amo? ¿cuántas veces al día lloras y ríes?

Creo que en la actualidad a las morras que nos nombramos feministas nos falta mucho amor propio, muchas estamos en colectivos, somos autónomas, autogestivas, cuidadoras…no dejamos ese rol, buscamos facilitar, apoyar, acompañar…pero muy pocas veces nos detenemos a preguntarnos a nosotras mismas ¿qué quiero yo? ¿qué necesito yo?

Fotografía por Ariadna Kriscila

Cada caso es distinto, sin embargo, un grueso de la población (me atrevo a decirlo sin citar a INEGI o cualquier encuesta pública y/o privada más que la mía del coto con morras e intuición/suposición) de chavas feministas sufrimos este choque constante con lo que hemos aprendido de ¨amor propio¨ gracias al feminismo vs. toda una vida patriarcal de escuchar que ser delgada pero no tanto, lista pero no tan lista, guapa pero no tan guapa, buena onda pero no tanto, etc., etc., límites contradictorios pero siempre bajo la consigna de que eres mujer y debes dar para recibir…además de cuidar, proteger, nutrir porque es el rol y obvio eres débil, sino lo eres porfa aparenta serlo para no afectar a los hombres que ellos requieren rectificar su género a cada momento a través de demostraciones de fuerza (recuerda dar para recibir).

Ojalá hubiera una receta para borrar toda la mierda que nos enseñaron de niñas, adolescentes, y que reafirmaron en la juventud y que ahora en la adultez no repitiéramos de vez en cuando, sobre todo las malas relaciones, el dar tanto demás sin recibir nada, o dar importancia a pendejadas irrelevantes pero que por una razón hegemónica duelen hasta el cora.

Y a pesar de todos los golpes, de sentir que fallamos a la lucha, aquí seguimos leyendo sobre feminismo, topando a las compas, asistiendo a eventos feministas, deculinizando en la pista, y todo lo que podamos en contra del patriarcado, lo cual es excesivamente agotador, creo todas estaremos de acuerdo, sin embargo, conocemos a pocas compas que vivan en equilibrio…¿conoces a alguna?

Fotografía por Ariadna Kriscila

TODAS necesitamos darnos una buena escuchada a una misma, leerte y releerte, atenderte, abrazarte, y no solo darnos esas escapaditas de un rato acostadas, un maratón de serie, un porro, dos caguas, una buena masturbada, una cogida rica, un munchie chingón o cualquier otra cosa que nos de placer fugaz, busquemos más momentos, cosas, espacio y tiempo para nosotras, amigas esta vida es ahora, si salgamos a luchar pero saludables, que estar al cien o más en la lucha no sea una forma de escape por no querer trabajar en nosotras mismas o atender nuestras necesidades.

El amor de nuestra vida somos una misma.

Aquí les dejo un extracto de bell hooks, de la lectura que me ha ayudado a curar el cora en este año de tantos gritos de autoayuda:

¨Tenía veintitantos años cuando por primera vez aprendí a entender el amor “como la voluntad de extender nuestro yo con el propósito de alimentar el crecimiento espiritual propio y el de otra persona.” Todavía tuvieron que pasar años para que rechazara patrones aprendidos de comportamiento que anulaban mi capacidad para dar y recibir amor. Un patrón que hizo que la práctica del amor fuera especialmente difícil fue el elegir continuamente hombres que estaban heridos emocionalmente, que no estaban muy interesados en amar, aunque deseaban ser amados. ¨

¨Claridad: dar palabras al amor¨ publicado en All about Love de bell hooks. 2000, The Women’s Press, Londres, pp. 3-14

Fotografía por Ariadna Kriscila

   

Amarme

Escuchar los latidos,

escucharme,

escuchar los maullidos.

Amar sin seguir lo establecido,

escuchar-me y amarme.

Sentir sin temor,

sentirme,

conocer el roce de mi índice

palpitar por sentir-me