Templo de lavandas

|Por Tania Escobar|

Un árbol seco
rueda hasta mis recuerdos
donde todas las mañanas
                                 Ella ha muerto.

La tierra llueve de mis ojos
al ver su retrato colgado del pilar
En mis poros se atasca el polvo
            la tristeza me sacude las letras

El purpura escrito me rodea
me crecen pétalos violetas
que a mis venas delinean,
la sangre se marchita pronto
Al barro me regresan las raíces del duelo
        el musgo me arrasa hasta los cabellos

De mi lengua
cae una avalancha de rocas
Esta mañana
                             Ella ha muerto.


Desde un cable cuatro aves
con pétalos en lugar de plumas
me cuidan hasta la última década
De mis restos crece un templo
            Huele a incienso de ancestras.

De mi vientre emerge
una cascada boscosa
Todo lo inunda un río sonoro
			              o
			              r
			              o
			              r
			              o
De mi pecho
un tallo largo crece
                                 ¡Ah! Respiro

Recuerdo que Ella ha muerto
y sigo triste
mas esta vez
                                 las tengo a Ellas
a las flores de lavanda
naciendo de mi pecho.

Renuncié a ser musa

|Por Ana Loredo|

Mi rebeldía comenzó el día que, 

Frente al papel en blanco, 

Me atreví a querer ser poeta

.

Cuando leyendo a Bukowski y a Neruda me rehusé

A ser algún día 

Aquella diosa humana idolatrada 

Por la sangre que abultaba la entrepierna del poeta

Ese que necesita inspiración nueva en una cama nueva

Y que cada quince días baja a su diosa del altar 

Para colocar una nueva 

.

Cuando descubrí que la mujer misteriosa, 

Que tanto fascina a los hombres en sus escritos, 

No era más que una mujer normal 

Oculta detrás del velo del silencio y la belleza

Me bajé tambaleante 

Del pedestal donde nos han colocado 

Para tomar la pluma y vaciar

Sobre servilletas, hojas sueltas y cuadernos

Mis palabras

.

Te explico mamá que yo no quiero ser 

La esposa, la novia ni la amante 

Del escritor ni del poeta… 

¡Yo quiero ser compañera!

.

Mi rebeldía comenzó el día 

Que renuncié a ser musa para convertirme en poeta 

Florecer

|Por Diana, Amarilis y Malely|

¿Qué dibujaron mis dedos, qué empujón tuvo la tinta diluida al llegar al mar?

No bajó al mar, subió a la montaña y desde ahí miró su agua infinita, su luz y sus guardianes. Metió los pies a la tintura, más templada y alcalina.

¿Qué dijo la mujer, qué verdad le floreció en la boca y en la nuca? Miró arbustos espinados, sintió al tacto la sístole plateada, hidrargirio sudor.

El pinchazo fue el veneno, mercurio al dedo, sangre a la semilla.

Hundida a medio cuerpo el frío reveló:

El misterio está en la rosa.

Diana Rodríguez Vértiz

Autorretrato por Malely Linares Sánchez

Escupí una rosa

y otra.

No había espacio

para la frustración.

Sólo las rosas 

sellaban 

mi boca muerta

Amarilis Pérez Vera

Tanta vida

y una aquí, temiéndole a la muerte.

Que me coman las flores

Hasta que nazca.

Amarilis Pérez Vera

Autorretrato por Malely Linarez Sánchez

Esas hojas que respiran y contraen su nervadura

¿Qué sabe más la herida, clorofila que la almena?

¿Quién sabe más, la orquídea o yo que me miro en ella?

Diana Rodríguez Vértiz