De mi para mi, y para cualquiera que lo necesite

|Elsa Maile Landa|

Te extraño, me gustaría verte sonreír nuevamente con esa alegría que tanto te ha caracterizado toda la vida, no sé qué fue de esas larga pláticas que solíamos tener preguntándonos cómo funciona el interior de una cámara o una usb, y no por qué la sociedad es así. Extraño las largas tardes leyendo en silencio bajo la sombra de un árbol o con el leve murmullo del mar. ¿Te acuerdas de lo mucho que te gustaba caminar por las calles sintiendo como el aire jugaba con tu cabello y los holanes de tu vestido?

Algunas veces tengo miedo que esa que eras no regrese jamás, no me imagino una vida que valga la pena sin esa curiosidad tuya y esas ganas de conocer al mundo que te impulsaban a seguir de pie incluso cuando todos decían que era solo una locura. Sé que las cosas no han salido como esperabas y que los obstáculos que te esperaban en el mundo eran más y más grandes de los que pudiste predecir alguna vez; sé que te sientes
cansada y preocupada por todo lo que está pasando y que algunas veces parece que todo el mundo se está cayendo a pedazos a tu alrededor sin que puedas hacer nada.

Yo sé que no es fácil para ti en este momento encontrar el lado positivo de las cosas; que tus silencios no hacen más que guardar un mar de emociones, de problemas que prefieres callar por miedo a molestar a los demás; que muchas veces prefieres bajar la mirada para disimular las lagrimas que se juntan en tus ojos al ver las injusticias que se dan en el mundo, al escuchar las palabras de las personas que juzgan y lastiman en lugar de abrir sus corazones a los demás. Yo entiendo que ahora todo aquello que surgía naturalmente se ha convertido en un peso y en una responsabilidad. Me preocupa darme cuenta de lo mucho que te exiges por miedo a que las personas se den cuenta de lo triste que te sientes por dentro.

Te extraño, extraño a la niña que corría por los pasillos, extraño a la que cantaba por la vida con la canción que sonara por la calle, a la mujer que tenía claras sus metas y los planes para alcanzarlas, a la que salía de fiesta y a la que se quedaba en la casa por decisión propia. Extraño a todas versiones que hemos sido, pero también entiendo a la que somos ahora y te puedo decir que estoy aprendiendo mucho de ella, de su fuerza, de
su entereza y su capacidad para planear una nueva estrategia cada vez que falla la anterior.

Aunque la vida nos ha tomado por sorpresa, te puedo decir que tal vez es el momento de escuchar y de escucharte, de observar y aprender, de notar quienes han estado a tu lado y qué, de todo lo que era la vida antes te llenaba de verdad. Extraño la sonrisa que veía en el espejo hace unos años, esa sonrisa que estoy segura de que después de todo lo que hemos pasado será incluso más radiante.

Cuando leas esto recuerda que hay muchas personas que, como yo, te extrañan; pero que estamos dispuestas a esperar que estés preparada para volver a caminar, a cantar, a jugar con el viento y dejar que la vida te mueva; porque vas a volver y lo harás más fuerte, más segura y más tu.

Atte.

Esa voz interior a la que a veces se te olvida escuchar.