Renacida

|Por Vaitara Villagran|

Murmura entre la duda y la esperanza

Yo me arrojo

Yo me atrevo 

Yo disfruto

¿Lo merezco?

Las voces de las otras

la limitan.

La culpa recurrente

la amenaza.

Yo soy gozo

Yo soy vida

Yo soy alas

La mirada inquisidora 

de las otras

prisioneras

asustadas

la detiene.

Ahora, ya lo entiende,

es ella la primera.

Es ella necesaria.

Es el reflejo renacido

de ancestras olvidadas,

de su abuela analfabeta,

de sus tías pariendo abandonadas,

de su madre niña ya casada.

Ahora, ya lo entiende.

Es ella para otras.

Es agua y aire.

Es cielo y alas.

(Sgo del Estero , Argentina)

Sanación financiera

|Por Miriam Puente|

En estos tiempos, el cuidado y la sanación se extienden a todo nuestro ser, y eso incluye nuestras finanzas. Hago uso de la sabiduría ancestral de mi abuelita, y mi madre, recordando su inmortal frase cada vez que siento la tentación de gastar un poco más de la cuenta en las engañosas «ofertas» (las HOT SALES de último minuto, y los falsos 2 x1) de objetos innecesarios. Esto es más que suficiente para sanar mi cartera de manera preventiva.

¿Cómo nos queremos reconocer?

|Por Esther del Carmen Rodríguez Boruel|

Cómo mujeres sabemos que, en ocasiones, la vida es generosa y nos regala un ser sintiente que llega en el momento justo, para ayudarnos a superar una situación o problema. Algunas permaneceran con nosotros en cada estación de nuestra vida, otras sólo el tiempo necesario para ayudar a superar. Invariablemente todas serán apoyo, consejeras, oidos, medicina, o luz.
Otras veces la vida nos presenta personas que nos causan dolor: que nos dañan, no sólo en lo físico, sino en nuestra autoestima y reputación; queriendo así destruir el amor a nosotras mismas, y la visión que los demás tienen de nosotras.
Hoy quiero agradecer a ambas: primero, a las que con su ejemplo me hacen
reflexionar para ser mejor ser humano; y en segundo lugar a las que no pueden dar amor ni bondad, por que me hacen más fuerte y me muestran lo que no quiero ser. Ambos tipos de personas nos dejan una enseñanza valiosa.
Y tú, ¿cuál de las dos eliges ser?

Soy una mujer adulta escondida en los pensamientos de mi yo adolescente.

[Paulina Angélica Ramírez]

Veo a mi alrededor y me puedo encontrar con mi título universitario, con amigos de años, con una mejor relación con mi madre o con un trabajo que me llena, pero… pero cuando miro dentro de mí, me encuentro con las inseguridades de mi yo de trece, sin superarse. 

Años de terapia que no sirvieron, ¿por qué? ¿no soy lo suficientemente buena? Pero sí lo soy, ¿no? Fui la mejor de mi clase, he ganado concursos de conocimientos y reconozco que inteligente sí soy. Sin embargo, mi yo de 15 me mira al espejo cada noche y dice:

“Yo no quiero verme así a los 23”. 

¿Y por qué no?

“No quiero ser gorda”.

GORDA

GORDA

GORDA

GORDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Ya escucho a mis amigas decirme que no es cierto, que un peso no define quien eres… es más, me veo a mi misma publicando historias en Instagram de self love. Y lo hago, lo hago con el propósito de que mis amigas, mis allegadas, mis conocidas, mis TODAS, no se sientan como yo.

A veces es limitante perseguir mis sueños porque sé que mi yo de 17, la que no comía, la que casi se desmayaba al hacer ejercicio o la que juraba que a los 23 ya tendría un cuerpo de envidia… no lo tiene en el futuro. 

Y me siento mal, no tienen idea de lo mal que me siento, porque soy una hipócrita conmigo misma. Porque me digo a mi misma al despertar que yo puedo. Y al final del día… no haber podido.

No puedo entenderme.

No puedo no llorar al amar los cuerpos de mis ancestras y odiar el mío, ¿por qué no amar algo heredado, algo que fue construido con historias y cicatrices de mis abuelas y mi madre?

Quisiera que mi yo de 4 jamás escuchara los comentarios de su cuerpo. Quisiera cuidarme a mi misma, abrazarme y decirme que no importa lo que los demás digan, lo que la ropa diga, lo que las modelos digan… que importa más lo de adentro. 

Pero hoy, a mis 23, todavía le hago caso a las miradas de asco que me dan en la calle. A los comentarios de hombres diciendo que jamás seré amada a mi peso por alguien más. A los comentarios de chicas diciendo que prefieren parejas delgadas.

Siento que nadie me amará… porque nunca aprendí qué es amarse a sí misma.

-Angie