Qué es lo uno sin lo otro

| Por Alo Garcia |

No me encontraba en el camino siguiendo un motivo concreto, solo era un punto moviéndome en el tiempo y el espacio, podía enfrentarme a la llegada de cualquier lugar y cualquier momento, solo era mi persona adaptándose al paisaje. A la distancia atrapa mi vista, reluciente y varado en su propia realidad, sobre una escarpada colina encuentro, ornamentado en el orden de una constelación, esta obra tenía mi mano por todas partes, el resto del llano y vasto paisaje permanece sobrio a su alrededor, le construí un kiosco de rosales y sobre ellos detallados vitrales, un camino de hilos blancos y para aliviar el calor un cielo de estalactitas.

Un día un viento fresco sopló e hizo saltar los cristales contra las estalactitas, el travesaño cayó en mi tímpano y brotó por mi costilla, las estalactitas se mecían y una por una iban reventando, con los tobillos busqué de recovecos que pudieran escoltarme en la salida.

Volví a andar, volví rápidos mis pasos hasta que el paisaje en el que me encontraba no se parecía más y dormí arrullada por los púrpuras de la aurora y el romper de las olas. Por las mañanas como la brisa fría e inmóvil, por las noches respiro los sonidos chirriantes de las aves y los insectos hasta que la luna vuelve brillantes las copas de los árboles. Ya aprendí dónde están cada una de las conchas en la orilla del mar, lo mismo para las estrellas y los colores estacionales del paisaje, los días que noto que una se esfuma lo agrego en el recuento de mis días esperando haber comprendido finalmente los espacios en los que se albergan cada una de mis ilusiones.

Respirar

|Por Anie García|

 

Cuando la gente pregunte por mi
les diré que
   	he vuelto a respirar.
Un olor suave
y delicado
de sanación y cuidados.
Un cálido aroma
de protección 
y amor,
una esencia curando cada rincón de mi. 

Un día,
abrí las ventanas de mi alma
y dejé que el aire pasara;
       	se impregnó 
el perfume dulce
       	de tu cariño
el fuerte bálsamo 
        	de nuestra armonía 
y la fragancia penetrante 
         	de tu encanto.
Cuando la gente pregunte por mi
les diré que;
   	he respirado un olor.
Y al fin me impregné de él.

Templo de lavandas

|Por Tania Escobar|

Un árbol seco
rueda hasta mis recuerdos
donde todas las mañanas
                                 Ella ha muerto.

La tierra llueve de mis ojos
al ver su retrato colgado del pilar
En mis poros se atasca el polvo
            la tristeza me sacude las letras

El purpura escrito me rodea
me crecen pétalos violetas
que a mis venas delinean,
la sangre se marchita pronto
Al barro me regresan las raíces del duelo
        el musgo me arrasa hasta los cabellos

De mi lengua
cae una avalancha de rocas
Esta mañana
                             Ella ha muerto.


Desde un cable cuatro aves
con pétalos en lugar de plumas
me cuidan hasta la última década
De mis restos crece un templo
            Huele a incienso de ancestras.

De mi vientre emerge
una cascada boscosa
Todo lo inunda un río sonoro
			              o
			              r
			              o
			              r
			              o
De mi pecho
un tallo largo crece
                                 ¡Ah! Respiro

Recuerdo que Ella ha muerto
y sigo triste
mas esta vez
                                 las tengo a Ellas
a las flores de lavanda
naciendo de mi pecho.

El visitante

|Por Anie García|

Noche a noche despertaba...
y aquella silueta
	oscura y masculina
parada en una esquina
                  	observándome.
De madrugada
yo era más frágil,
         	débil,
         	vulnerable.
En la oscuridad 
yo era endeble,
        	triste
        	y solitaria.
Le mostré mi miedo
         	esperanzada,
         	agobiada.
Sería suficiente
         	para dejarme 
                  	dormir
o morir. 

Lo contrario;
huele el miedo,
    	se alimenta
    	y aferra. 

El llega con la noche;
            	se sumerge
en la oscuridad 
y en mi oscuridad. 

Desde la esquina,
       	observa
se alimenta
       	me consume. 

Cada mañana 
      	despierto
más vacía,
     	vulnerable,
Desierta. 

No espero la noche,
no quiero la oscuridad
    	ni a su visitante.