Respirar

|Por Anie García|

 

Cuando la gente pregunte por mi
les diré que
   	he vuelto a respirar.
Un olor suave
y delicado
de sanación y cuidados.
Un cálido aroma
de protección 
y amor,
una esencia curando cada rincón de mi. 

Un día,
abrí las ventanas de mi alma
y dejé que el aire pasara;
       	se impregnó 
el perfume dulce
       	de tu cariño
el fuerte bálsamo 
        	de nuestra armonía 
y la fragancia penetrante 
         	de tu encanto.
Cuando la gente pregunte por mi
les diré que;
   	he respirado un olor.
Y al fin me impregné de él.

Templo de lavandas

|Por Tania Escobar|

Un árbol seco
rueda hasta mis recuerdos
donde todas las mañanas
                                 Ella ha muerto.

La tierra llueve de mis ojos
al ver su retrato colgado del pilar
En mis poros se atasca el polvo
            la tristeza me sacude las letras

El purpura escrito me rodea
me crecen pétalos violetas
que a mis venas delinean,
la sangre se marchita pronto
Al barro me regresan las raíces del duelo
        el musgo me arrasa hasta los cabellos

De mi lengua
cae una avalancha de rocas
Esta mañana
                             Ella ha muerto.


Desde un cable cuatro aves
con pétalos en lugar de plumas
me cuidan hasta la última década
De mis restos crece un templo
            Huele a incienso de ancestras.

De mi vientre emerge
una cascada boscosa
Todo lo inunda un río sonoro
			              o
			              r
			              o
			              r
			              o
De mi pecho
un tallo largo crece
                                 ¡Ah! Respiro

Recuerdo que Ella ha muerto
y sigo triste
mas esta vez
                                 las tengo a Ellas
a las flores de lavanda
naciendo de mi pecho.


Instagram: @tania.de.las.flores

El visitante

|Por Anie García|

Noche a noche despertaba...
y aquella silueta
	oscura y masculina
parada en una esquina
                  	observándome.
De madrugada
yo era más frágil,
         	débil,
         	vulnerable.
En la oscuridad 
yo era endeble,
        	triste
        	y solitaria.
Le mostré mi miedo
         	esperanzada,
         	agobiada.
Sería suficiente
         	para dejarme 
                  	dormir
o morir. 

Lo contrario;
huele el miedo,
    	se alimenta
    	y aferra. 

El llega con la noche;
            	se sumerge
en la oscuridad 
y en mi oscuridad. 

Desde la esquina,
       	observa
se alimenta
       	me consume. 

Cada mañana 
      	despierto
más vacía,
     	vulnerable,
Desierta. 

No espero la noche,
no quiero la oscuridad
    	ni a su visitante.

Hueco

|Por Stephan Castro|

I

Tu ausencia se siente 

                                        inmensa

en el espacio entre mis brazos

y en el rosa de mis paredes;

                                         pesada

en ese huequito en mi sillón

y en el de la tina de mi baño;

                                         firme

en mi lista de películas por ver

y las que vimos

(que no fueron 20000),

en las series incompletas

y los canales de YouTube.


Tu ausencia se siente

(y quema)

con cada redoble, cada retumbo

de mi corazón

                          inmenso,

                           pesado,

                          firme.


II

Tu ausencia se siente, sobretodo,

en mi insomnio,

en las flores de mi vestido

y mis calcetas sin par.

Y sí, tu ausencia quema,

                               duele,

                               abruma,

pero la prefiero a la

                                incertidumbre

de              tu             indiferencia.

– @Rabbit.Hearted.Witch