Pirámide de las necesidades de la salud mental

|Por Ailed Ciapara|

Probablemente alguna vez escuchaste hablar de la pirámide de necesidades de Maslow, una teoría psicológica que plantea una jerarquía de las necesidades humanas donde las más básicas (fisiológicas) son las que se encuentran en la parte inferior, como la respiración, alimento, descanso, etc., seguidas por necesidades más complejas como seguridad, afecto, pertenencia, reconocimiento, hasta llegar a la cima, donde se encuentra: la Autorealización. Se entiende así que para poder cubrir esta, tendrías que haber cubierto previamente el resto de las necesidades.

El giro que le da la artista sueca Matilda (@crazyheadcomics) a esta pirámide es en relación a su salud mental y es importante que hablemos de ello ya que aunque la experiencia de cada persona sobre su salud mental es diferente, sin salud mental, simplemente no hay salud. Por eso es crucial identificar nuestras necesidades y preguntarnos si de verdad nos estamos ocupando de ellas.

“Estas son todas las cosas en las que quiero trabajar para lograr sentirme lo mejor posible. En la base, pongo las necesidades más básicas para mi bienestar mental: apoyo, tratamiento y sueño. En un buen día de salud mental puedo alcanzar a cubrir todas estas necesidades, sin embargo, la mayoría de los días se puede y está bien. Nuestro viaje de salud mental es un camino lleno de altibajos y la felicidad nunca puede ser constante”. (@crazyheadcomics 2019)

Imagen original de @crazyheadcomics/ Tradicción de @plumassororas

Empecemos por el apoyo. Cuando una persona se siente apoyada ya no se siente sola y, en consecuencia, el estigma que tiene internalizado sobre su propia salud mental  disminuye, esto le permite buscar la ayuda y el tratamiento que necesita, ya sea psicoterapia, tratamiento psiquiátrico, terapias holísticas, acompañamiento emocional, lo que necesite. Ya estando ahí empezará a valorar la importancia del descanso adecuado, modificará su higiene de sueño, aprenderá estrategias de afrontamiento, procurará relaciones saludables, practicará la autocompasión, el autocuidado, incluso aprenderá a usar el humor a su favor, será una persona empática con sí misma y sanará. Sólo así nacerá la esperanza. 

La esperanza sólo aparece cuando entendemos el impacto que tienen nuestros pensamientos y emociones en nuestra vida diaria, cuando nos acercamos a esa posible estabilidad, a esa salud mental.

Atender nuestras necesidades de salud mental no significa que no pasemos malos ratos ni experimentemos problemas emocionales. Todas las personas pasamos por decepciones, pérdidas y cambios. Todos los días nos enfrentamos a un mundo que celebra lo neurotípico, lo binario, lo violento y esto claro que nos genera impotencia, tristeza, ansiedad y estrés. Pero así como las personas físicamente sanas pueden recuperarse mejor de una enfermedad o lesión, las personas que atienden su salud mental pueden recuperarse mejor de la adversidad, el trauma y el estrés. 

Carta a mi depresión

|Por Nayeli Miranda|

Trigger Warning: Depresión, Suicidio, Pensamientos catrastróficos.

Depresión,

Toda mi vida al tratar de protegerte te he negado. Te mandé al fondo de mis cajones y te disfracé de miles de actividades. Te ignoré, a pesar que me gritabas. A lo largo de los años te hiciste cada vez más presente. Comencé a ver el día a día a través de un cristal mientras me se lanzaba a los hombros la carga de la tristeza y la culpa. Yo continué ignorandote, sin comprender que eras tú quién me quería ayudar, querías avisarme que algo estaba mal, que necesitaba parar y ver por mí. Hasta que…
Jugaste tu última carta, pusiste frente a mí el suicidio como un consuelo. Una manera rápida para dejar de sufrir. Me mandaste la alerta definitiva, la llamada de atención la cual tenía dos opciones: hacer caso a la petición distorsionada de mi mente o, pedir ayuda.
Decidí pedir ayuda, para apoyarnos, para salvarnos.
Duré meses todavía negandote, a pesar de las largas crisis, de la desmotivación, los ataques de pánico… No, no quería recibirte… Me parecías demasiado dolorosa. Y no me percaté que al negarte, me estaba negando a mí.
Hoy, hemos recorrido un largo camino, hemos sobrevivido muchas cosas. A veces me aterra que te vayas, eres mi consejera, mi arrullo, mi almohada. No obstante, comprendo que debemos de tomarnos de la mano y sanar juntas, hacer que nuestros caminos sean menos dolorosos y permitir que la felicidad entre a nuestros ojos.
Aún nos queda tiempo, y te escucharé para comprender los mensajes que realmente me quieres dar, para sostenerte como las miles de veces que he sostenido a otrxs. Hoy te elijo a ti, escojo cuidarte y ayudarte a superar el dolor.
Depresión, han habido momentos extremadamente dolorosos, en los que te he odiado profundamente, instantes en que te he querido arrancar de mi cuerpo. Aprendí que eres parte de mí, y que no me puedo seguir odiando. Con odio nada sana, solo con amor y decido amarte desde mi esencia, con límites que cuiden mi integridad, con compasión y autocuidado. Y te prometo… Sanaremos.

Nayeli